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Regalo para Trump: cómo el núcleo petrolero de Canadá alimenta la secesión y qué papel juegan EE.UU.

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En la provincia más rica en petróleo de Canadá crece el descontento con Ottawa y se abre paso un debate cada vez más serio sobre su futuro dentro del país, con atención creciente desde Estados Unidos.
Imagen ilustrativa

Este jueves, la jefa de Gobierno de la provincia canadiense de Alberta, rica en petróleo, anunció que en octubre se celebrará una votación en la región en la que se pedirá a los habitantes que expresen si desean permanecer dentro de Canadá o iniciar un proceso de referéndum sobre la independencia.

La región lleva mucho tiempo expresando su descontento con su situación dentro de la federación, y con la llegada del Gobierno liberal de Mark Carney, este descontento no ha hecho más que aumentar. La evolución de la situación también se sigue de cerca en Estados Unidos —el vecino del sur de Canadá—, donde, con el regreso de Donald Trump, ha resurgido la idea de una posible expansión de la influencia estadounidense hacia el norte.

¿Por qué Alberta quiere separarse?

Situada en el oeste de Canadá, Alberta cuenta con las cuartas reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, solo superadas por Venezuela, Arabia Saudita e Irán.

En la provincia existe desde hace tiempo un pequeño movimiento independista, pero en los últimos años se ha intensificado notablemente y ha adquirido un carácter más masivo. Según las últimas encuestas, alrededor del 30 % de los habitantes de la región están dispuestos a apoyar la idea de separarse de Canadá.

La principal fuente de tensión es la economía, no las diferencias culturales. Alberta es una región conservadora en un país donde los liberales llevan mucho tiempo en el poder, tiene uno de los niveles más altos de PIB per cápita y contribuye de manera significativa al presupuesto federal. Sin embargo, la política energética y ambiental impulsada desde Ottawa genera cada vez más irritación.

Durante la última década, muchas residentes han percibido las medidas medioambientales y regulatorias, especialmente bajo el gobierno de Justin Trudeau, como restrictivas y económicamente onerosas, lo que ha reducido los ingresos de la provincia.

Una parte de la población también considera que sus impuestos se redistribuyen a favor de las regiones menos prósperas del país, mientras que, en su opinión, las autoridades federales limitan el potencial económico de la propia Alberta.

La concentración del descontento

Como señaló Maxim Gabrielian, analista del Instituto de Economía y Estrategia Militar Mundial de la Escuela Superior de Economía de Moscú, en una conversación con RT, con la llegada de Mark Carney, los habitantes comenzaron a sentir una nueva ola de descontento.

"Alberta lleva mucho tiempo molesta con el gobierno de Trudeau y con el de Mark Carney. Por diversas razones, entre ellas la política económica: no aceptan la transición verde, no les gusta el intento de obstaculizar los proyectos de gas y petróleo", señaló el experto.

"De ahí surge, por supuesto, la necesidad de manifestar de alguna manera su descontento, su rebeldía, y mostrarle al gobierno federal que están muy insatisfechos, que desde este punto de vista no se les escucha lo suficiente", añadió.

La Administración de Trump, a la espera

La última ola de descontento entre los habitantes de la provincia coincidió con el deseo cada vez más evidente de la Administración de Trump de anexar Canadá a los Estados Unidos y con un conflicto abierto con sus dirigentes.

"Es evidente que las relaciones entre Estados Unidos y Canadá no atraviesan su mejor momento. Carney habla cada vez más del papel de Canadá como potencia media en las relaciones internacionales. Y de cómo las potencias medias, como Canadá y Europa, deben aprender a vivir sin Trump y sin los Estados Unidos. Y, en consecuencia, los habitantes de Alberta han encontrado un pretexto muy conveniente para tirar del bigote al tigre y enfurecerlo", señala Gabrielian.

Cabe destacar que la Casa Blanca ya había llamado la atención sobre los sentimientos independentistas en Alberta. En enero de este año, el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, declaró que la provincia es "un socio natural" para EE.UU. y que su gente es "muy independiente".

Además, los representantes del movimiento Alberta Prosperity Project, que promueve la idea de la soberanía, visitaron Washington en varias ocasiones en 2025 y mantuvieron reuniones con representantes del Departamento de Estado para debatir las perspectivas de la región.

"El departamento se reúne regularmente con representantes de la sociedad civil. Como es habitual en reuniones de rutina como estas, no se asumieron compromisos", dijo un portavoz del Departamento de Estado sobre la reunión.

Según el FT, los activistas buscan otra reunión con funcionarios del Departamento de Estado y del Departamento del Tesoro para solicitar una línea de crédito de 500.000 millones de dólares que ayude a financiar la provincia si se aprueba un referéndum de independencia.

Según Gabrielian, este tipo de señales por parte de Estados Unidos serán cada vez más frecuentes, tendrán un carácter más bien demostrativo y se utilizarán como instrumento de presión política sobre Ottawa.

¿Hay posibilidades de independencia?

El experto pone en duda que las aspiraciones de la provincia terminen en una separación de Canadá.

"De todos modos, no creo que Alberta tenga realmente la intención de separarse. Por ahora, se trata más bien de un gesto simbólico. Es un intento claro de mostrarle al gobierno de Mark Carney que, desde el punto de vista de Alberta, él no representa los intereses de todo Canadá, ni los de toda la provincia", señala el analista.

En su opinión, cierta cercanía ideológica de una parte del electorado de la provincia con el bando republicano de EE.UU. también aviva el debate.

"Sobre todo porque hay estudios muy interesantes según los cuales, si el sueño de Trump de incorporar Canadá se hiciera realidad, Alberta se convertiría en uno de los principales estados republicanos. Por eso, en consecuencia, los habitantes de Alberta simplemente han encontrado una forma de hacerse oír. Dudo que realmente vayan a separarse; más bien, quieren llamar la atención sobre sus problemas", concluyó.

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